Manuel Pastor Martínez

Batalla de populismos: inicio de la campaña presidencial USA-2020

Pete Buttigieg gana el 'caucus' de Iowa. (Foto: RTVE).

LA CRÍTICA, 14 FEBRERO 2020

Manuel Pastor Martínez | Viernes 14 de febrero de 2020
Me refiero en concreto al inicio oficial, convencional, de la campaña con el caucus de Iowa (3 de Febrero) y las elecciones primarias en New Hampshire (11 de Febrero). En este mismo mes se celebrarán también en Nevada (22 de Febrero) y en South Carolina (29 de Febrero). Informalmente, lo que he llamado las “primeras primarias” (anuncio de candidaturas, donaciones, encuestas, debates –ya van ocho-, etc.) se han venido desarrollando intensamente durante todo el pasado año 2019 y principios de 2020. (...)

... Las primeras “encuestas” reales significativas para el Partido Demócrata han sido las elecciones en Iowa y en New Hampshire. En Iowa, pese al caos que ha rodeado a los caucases, que delatan una grave incompetencia y deshonestidad del partido en el Estado y en el Comité Nacional presidido por el obamita Tom Pérez, hemos conocido por fin un resultado que concede la mayoría de votos populares (con una ventaja de más de 2.000) al socialista Bernie Sanders, aunque en el reparto de delegados estatales –por la peculiar distorsión del sistema estatal- un virtual empate en los ganadores: Pete Buttigieg el 26,2 % y Bernie Sanders el 26,1 % (seguidos de Elizabeth Warren con el 18 %, Joe Biden con el 15,8 % y Amy Klobuchar con el 12,3 %). En términos de delegados para la Convención, Buttigieg obtuvo 14, Sanders 12, Warren 8, Biden 6, y Klobuchar 1.

En el Partido Republicano Donald Trump arrasó con el 97,1 % de los votos populares (sus dos rivales resultaron insignificantes: Bill Weld el 1,3 % y Joe Walsh el 1,1 %).

Escribo esto pocos días después de las primarias en New Hampshire, en las que Trump repite un triunfo absoluto con el 85,5 % de los votos populares (esta vez su rival republicano Weld llega al 9,1 %).

En el campo del Partido Demócrata, Sanders también repite triunfo ajustado –un poco más holgado- frente a Buttigieg: 25,7 % con 9 delegados frente al 24,4 % con 9 delegados, respectivamente (seguidos de Klobuchar con el 19,8 % y 6 delegados, Warren con el 9,2 % y Biden con el 8,4 %, ambos sin delegados). Sumando los delegados a los obtenidos en Iowa para la Convención, Buttigieg acumula 23, Sanders 21, Warren 8, Klobuchar 7 y Biden 6, todos muy lejos todavía de los 1.991 necesitados para la “nomination”. El mal resultado del ex vicepresidente Biden es premonitorio de un probable final definitivo de su carrera, si no ganara en las próximas primarias en Nevada y South Carolina (Biden se ha presentado tres veces a la Presidencia y no ha conseguido ganar ninguna primaria hasta la fecha).

Bernie Sanders confirma así su liderazgo provisional, en términos de votos populares, en el inicio de la campaña del Partido Demócrata. Pero está muy lejos del 60 % que obtuvo en las primarias de New Hampshire en 2016. Precisamente más del 60 % de los votos populares resulta de la suma de los candidatos moderados “no socialistas” del Partido Demócrata (excluyendo a Warren, teóricamente: Buttigieg, Klobuchar, Biden, Steyer, Gabbard, Yang, etc.). El Establishment Demócrata ya ha comenzado a cuestionar seriamente la viabilidad de la candidatura del senador socialista de Vermont. En las últimas semanas se ha corregido significativamente la idea e imagen del socialismo “democrático” y “moderado” de Sanders (véase, por ejemplo, el ensayo de Kyle Smith en National Review, February 10, 2020, o el artículo de Elliot Kaufman, “The Socialist Evolution of Bernie Sanders”, The Wall Street Journal, February 3, 2020, en que se revela por primera vez que Sanders apoyó en los años 1980s a los candidatos para la Presidencia del trotskista Socialist Workers Party, y mostró admiración por las dictaduras castrista en Cuba y sandinista en Nicaragua). Hasta ahora el récord de voto socialista en unas elecciones presidenciales lo tiene Eugene Debs como candidato del American Socialist Party en 1912 (el 6 %, casi 900.000 votos). Con otras denominaciones socialistas o socialdemócratas Henry Wallace en 1948 obtuvo el 2,4 % con 1.157.328 votos, y Ralph Nader en 2000 obtuvo el 2,7 % con casi 3 millones de votos.

El récord de Bernie Sanders en las elecciones primarias de 2016 (que finalmente perdió frente a Hillary Clinton), presentándose como candidato socialista dentro Partido Demócrata, fue de 13.167.848 votos. Hoy su socialismo pretende ser populista -en palabras del payaso demagogo Michael Moore- “multi-racial y multi-generacional”. El problema para el Partido Demócrata es qué candidato puede ser la alternativa, y asimismo qué ocurrirá con el “factor Bloomberg”.

El populismo liberal-conservador, anti-Establishment, de derechas (diestro), generado por Donald Trump, tiene ahora su correlato en el populismo socialista, anti-Establishment, de izquierdas (siniestro), representado por Bernie Sanders. ¿Constituye la excepción al “excepcionalismo americano”? Lo dudo. Pero esta batalla de populismos es el espectáculo político mundial que se nos ofrece ahora, en el inicio de la campaña presidencial USA-2020, y que ha tenido también su expresión recientemente de diferentes maneras o estilos en Europa: Macron vs. Le Pen, Johnson vs. Corbyn, Vox vs. Podemos, etc.