Ejército Europeo

Los riesgos y amenazas en la Defensa Europea

Federica Morgherini, alta representante de la Unión Europea para la Política Exterior. (Foto: www.efe.com)

EJÉRCITO EUROPEO (2)

Ricardo Martínez Isidoro | Miércoles 24 de abril de 2019
La Defensa de Europa, ya sea como un esfuerzo específico de la Alianza Atlántica, dentro de su concepto estratégico, o como una decisión de la Defensa Europea, dentro de su “pretendida” autonomía estratégica, ...

... aspecto todavía por dilucidar, estarán sometidas a los mismos riesgos y amenazas, dada la exigüidad del Teatro europeo, aunque existe un “enemigo interior” con el que no se cuenta en estos esfuerzos renovados que hoy se producen y que animan las iniciativas al respecto, y es la falta de credibilidad y la carencia de generosidad nacionales para construir algo que múltiples veces se ha intentado y tantas veces se ha demolido, incluso por la propia potencia impulsora actual, Francia.

Es evidente que el pretendido Ejército Europeo deberá aplicarse en aquellos aspectos que cooperen a la Seguridad Europea, es decir a los aspectos militares, dado que el resto de potencialidades de la Unión Europea(UE) se centrarán en los aspectos no militares, cometidos estos que muy probablemente serán mucho mejor implementados que los que podría ejecutar la propia OTAN, de ahí surge y se justifica la complementariedad de ambas organizaciones y la conveniencia de que existe la necesaria concordancia, entre otras cosas, y esta es definitiva, porque la mayoría de los países de la OTAN son miembros de la UE, y viceversa.

La problemática de la determinación de los riesgos y amenazas a los que tendría que aplicarse un Ejército Europeo, y de ahí viene el problema existencial del mismo, es precisamente determinar aquellos cuando la UE, a la que se adscribiría el citado Ejército, no ha determinado cuáles son sus intereses vitales o al menos lo ha hecho de una forma muy general y vaga, y tampoco ha consolidado su unión política, aspectos que además deberían ser aceptados por los 27 países miembros( resta por saber qué papel jugaría en la defensa de Europa una Gran Bretaña después del BREXIT). Cabe la posibilidad de que los riesgos y amenazas que aceptarían países como Polonia, los Bálticos o los antiguos de Visegrado, que miran más hacia el Este, no tengan la misma percepción que los del flanco sur, España, Italia, Grecia, incluso Francia, quizás ambivalente.

Es cierto que existe la Estrategia Global para la Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea, la llamada “Estrategia Mogherini”, donde se hace énfasis en lo que se reconoce como interese vitales de la UE, siendo enunciados estos de una forma que se antoja bastante general dado que se refieren a la paz, la seguridad, la prosperidad, la democracia y un orden mundial basado en normas, aspectos cuya enunciación simple sería ajustable a otras organizaciones, como Naciones Unidas , la OSCE, etc.

El propio Tratado fundacional de Lisboa, anterior lógicamente a la “Estrategia Mogherini”, que daba a la Comunidad Económica Europea la titularidad jurídica de la que hoy goza, tampoco es muy claro en cuanto a intereses estratégicos y poco definitivo pues aunque recoge muchas iniciativas en torno a la política exterior y de seguridad de la UE, encarga al Consejo que defina y determine los intereses y objetivos estratégicos de la Unión, mientras tanto indica que las capacidades militares de la Unión Europea se aplicarían al mantenimiento de la paz, a la prevención de conflictos y al fortalecimiento de la seguridad internacional, según los principios de Naciones Unidas, aspectos que nos recuerdan más a las antiguas misiones Petersberg que ilustraban los cometidos de las olvidadas Eurofuezas.

Sin duda que la citada estrategia es más precisa, pero ya no en el capitulado de intereses vitales, sino cuando se refiere a las prioridades de la acción exterior de la UE y a las líneas de acción a seguir, indicando que se serían las siguientes: Seguridad y Defensa(Disuasión, respuesta y protección, con OTAN o de forma autónoma),lucha contra el terrorismo, ciberseguridad, seguridad energética, lucha contra la delincuencia organizada, actuación preventiva a favor de la paz y comunicación estratégica.

No hay duda de que el armamento nuclear, del que no habla ninguno de los dos documentos, juega un papel esencial en la Defensa Europea y en el cometido de su hipotético Ejército, aunque podría incluirse en el concepto disuasión, no en exclusividad, dada la imposibilidad de que las respuestas nucleares (Francia y Reino Unido, en su caso) sean gestionadas a 28; tampoco hay referencias a la liquidación del Tratado de Misiles Intermedios(INF) que de proseguir el camino de su eliminación tendría consecuencias inmediatas y graves sobre Europa y su defensa.

Lógicamente, dadas las características del artículo 47.2 del Tratado, la soberanía, la independencia y la integridad territorial de los Estados, la inviolabilidad de las fronteras y la resolución pacífica de los conflictos, están a la orden del día en las metas de la seguridad de la UE, por eso identifica nítidamente la violación del orden internacional por parte de la Federación Rusa por la anexión de Crimea , el conflicto del sudeste de Ucrania y los acontecimientos en torno a las irregulares actuaciones rusas en el Mar Negro.

Si esto se deduce de la Estrategia Mogherini, es necesario indicar que el Libro Blanco de la Seguridad Nacional de Francia recoge abundantes referencias a la Defensa Europea y afirma, sin dudarlo, que las mismas amenazas y riesgos para Francia son susceptibles de ser aplicadas a la Defensa Europea; por otra parte el país galo lo determina como gran impulsor en el pasado de su construcción y derribo, y gran animador actual ,como idea que pueda sustituir a los fracasos recientes en otros ámbitos de la propia UE, sin incidir en profundidad en el fracaso del espacio judicial en la ejecución de la “euroorden” que tanto ha afectado a la reacción contra el proceso subversivo catalán.

Yendo a riesgos y amenazas propiamente dichos, y teniendo en cuenta todo lo anterior, se puede asumir que un emergente Ejército Europeo, sin definir pues serían aquellos los que harían necesario este, podría enfrentarse a las siguientes hipótesis de conflictividad:

Dada la reactividad de la política de Seguridad Nacional de la Federación Rusa, de su actuación con respecto a Crimea, anexionándosela, de la vulneración del orden internacional (Acta Final de Helsinki y Acuerdos de Paris), de su comprobada intromisión en los asuntos internos de Ucrania , de su perturbación del orden en la libre circulación por los mares y estrechos(Mar Negro), de su comportamiento belicoso en relación con las aspiraciones de Georgia, de las anexiones en la zona(Osetia y Abjasia) , de su decidido y progresivo acceso al Mediterráneo, del reforzamiento y modernización de sus Fuerzas Armadas, de su retirada del Tratado INF, vulnerándolo, etc, y sobre todo de la enunciación de su Doctrina de Seguridad Nacional sobre la necesidad de acabar con el orden institucional occidental, son motivos más que suficientes para prever vulneraciones del Territorio Nacional de los Estados Miembros de la UE.

Los accesos a Europa, tanto por el Norte como por su zona meridional, son susceptibles de desestabilizarse por problemas internos representando una amenaza inmediata a la seguridad europea. El riesgo de una desvinculación del espacio noratlántico es necesario suprimirlo.

La inestabilidad de Africa, en especial por el asentamiento de grupos terroristas, fundamentalmente yihadistas radicales, que atenten contra Europa, es una amenaza ya constatada.

La participación en la estabilización de Oriente Próximo y del Golfo Arabo-Pérsico, es una prioridad para el glacis de la Defensa Europea, como antiguas potencias coloniales.

Contribuir a la paz del mundo, reduciendo los riesgos y amenazas, según la Carta de las Naciones Unida, es una misión genérica para la que deberá estar preparado cualquier Ejército Europeo, como lo vienen haciendo otros contingentes multinacionales.

RICARDO MARTINEZ ISIDORO

GENERAL DE DIVISION(R)