Los independentistas catalanes en el Congreso de los Diputados, cuyo jefe de filas está en prisión por golpista pendiente de juicio, montan el pollo una vez más en el Congreso.
Los socios del gobierno de Sánchez humillan a su ministro Borrell.
El Congreso de los Diputados avanza de forma inexorable a las formas de otros tiempos "democráticos" no tan lejanos, en que los señores diputados portaban sus armas cortas en la sobaquera. Ya veremos en qué acaba esto.
El lenguaje y actitud barriobajeros de excrecencias democráticas como Gabriel Rufián; el odio contenido en las exposiciones de ministros como Dolores Delgado contra "las derechas", que miedo da siquiera el citarla aquí; la prepotencia de los diputados de esas "derechas", que no terminan de asimilar ser los responsables de la pérdida del poder y del control debido a sus propios errores y chanchullos...
Oscuro panorama al que, hoy por hoy, no se le ve salida cordial.