OPERACIONES MILITARES EN EL EXTERIOR

España en la Antártida

Foto: Ministerio de Defensa de España, CSIC

5 NOVIEMBRE 2017

Pedro Ramírez Verdún | Domingo 05 de noviembre de 2017
(...) La presencia española en la Antártida es hoy día un hecho evidente, necesitando, no obstante, que no decaigan los entusiasmos de personas e instituciones: se ha hecho mucho, se han consolidado las campañas en el continente blanco...

Aproximación histórica

Los primeros asentamientos en la Antártida se pueden atribuir indistintamente a pescadores de focas, de lobos marinos y balleneros que le conceden a este un cierto ambiente de aventura que el secreto de los caladeros contribuyó a aumentar.

Tenemos antecedentes que señalan que bases para estos fines existieron primero en lo que se ha llamado Antártida insular y así ocurre, por ejemplo, en la isla Laurie. En las Shetland del Sur, aún quedan vestigios de las factorías en la isla de Decepción ocupadas por balleneros noruegos y chilenos y en la Península antártica, en las proximidades de las Bases actuales O´ Higgins y Marambio.

Nombres como William Smith que, en febrero de 1817, bautizó la isla como, Del Rey George, del archipiélago de las Shetland del Sur (hoy puerta de la Antártida para muchos investigadores). El irlandés Bransfield que en compañía del anterior pisó definitivamente dicha isla en octubre de 1819 y más tarde la alcanzó la península Antártica en enero de 1820.

Los norteamericanos atribuyen el descubrimiento a Sheffield y Palmer del conjunto de islas que circundan por el Este la península Antártica en 1819, a Palmer el Continente en noviembre de 1820. Los rusos atribuyen el descubrimiento al comandante de su Armada Bellingshausen que navegó por el estrecho que hoy lleva su nombre y circunnavegó el continente Antártico entre 1819 y 1820. Esta expedición auspiciada por el Zar Alejandro I fue autorizada por el Rey de España Fernando VII.

Más tarde en los principios de 1900, los Mares y Continente fueron objeto de otras miras y donde la aventura tomó caracteres científicos y nombres como los del francés Charcot, el Belga Gerlache, los alemanes Nordenskjolld y Filchner o el inglés Shackleton, abrieron definitivamente el Gigante Blanco al resto del mundo. Las gestas de Admundsen y Scott en la conquista del Polo Sur cierran a nuestro juicio una etapa, donde el riesgo y la aventura formaron parte de la investigación Antártica.

Es Richard Byrd con el que comienzan las expediciones científicas concebidas de la forma actual: une al interés de la Ciencia y la Investigación, con el Apoyo Logístico adecuado y la Seguridad.

A partir de entonces, el apoyo terrestre naval y aéreo se incorporan de forma eficaz al conocimiento del Gigante Blanco y motiva el orgullo de todos los que de una manera u otra hemos aportado al menos un solo grano de arena a la conquista de la ciencia en el último paraíso.

Características geopolíticas que hacen a la Antartida singular

Geográficas

La Antártida, el quinto continente por orden de tamaño, abarca 14 millones de kilómetros cuadrados, Forma el 10% de la tierra firme del planeta. La Antártida contiene el 90% de todo el hielo del mundo, y la mayor parte de las reservas mundiales de agua dulce. Este monstruoso volumen de hielo se calcula en unos 30 millones de kilómetros cúbicos. Si este hielo se fundiera, el nivel de los océanos subiría de 60 a 65 metros.

El Continente blanco es el más frío y seco de la tierra, y se encuentra rodeado por una mar enormemente turbulenta que complica la navegación de forma importante lo que se añade el gran número de icebergs desprendidos de la banquisa continental, a todo ello hemos de añadir la inestabilidad atmosférica, especialmente en el perímetro antártico que impide también una fácil aproximación aérea.

La elevada meseta central es un desierto helado, con temperaturas medias de 50 a 60 grados bajo cero. Las precipitaciones anuales ascienden solo a 7cm de por metro cuadrado.

En el entorno estratégico antártico, se encuentra el mar de Escocia (Mar Argentino) limitado por los archipiélagos de la Tierra de Fuego, Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich, Orcadas y las más interesantes de ellas: las Shetland del Sur, que como avanzadas del Continente Antártico son la puerta para el desembarco aéreo y naval en lo que se ha venido en llamar la Antártida insular.

Los puertos de Punta Arenas en la salida de Magallanes al Pacífico (Chile) y Ushuaia en el Beagle (Argentina) así como sus respectivos aeropuertos son bases de partida para el Continente Antártico, desde el punto de vista estratégico son las puertas más importantes para llegar a éste.

Todo ello nos permite entender las razones por las que el Reino Unido gastó más de 6000 millones de dólares para restablecer su soberanía sobre las Malvinas. Por otra parte Estados Unidos, en aquel momento, no podía sin inquietud dejar en manos de Argentinos y Chilenos, la posibilidad de controlar el paso por el Drake, único camino hacia el Pacífico de la Navy si fracasara Panamá.

También podemos comprender porqué Chile disputó a Argentina el Canal del Beagle buscando su salida al Atlántico, que junto con el estrecho de Magallanes, otro punto clave, en el paso del Atlántico al Pacífico y configuran un conglomerado de intereses que se proyectan sobre el continente blanco.

Sociopolíticas

A la Antartida se le denomina como la última frontera con posibilidades de explotación para todos aquellos países con posibilidades de realizarla.

No existe un Derecho Polar universalmente admitido, dentro del Derecho Internacional, las principales dificultades para codificarlo convencionalmente radican: en la singular y opuesta naturaleza física de las Regiones Polares por un lado y su anecumenismo por otro. Peculiaridad esta última resultante de carecer de habitantes autóctonos y de no permitir, hasta hoy, la radicación y desarrollo de comunidades que se mantengan a sí mismas de forma eficaz.

En lo referente a la propiedad debemos considerar que existen dos conceptos antagónicos, ambos con mucha fuerza entre los juriconsultos internacionales, mientras para los anglosajones: “Es tuyo lo que ocupas aunque no te pertenezca”, y para los hispanoamericanos: “Es tuyo lo que te pertenece aunque no lo tengas en tus manos”.

No debemos olvidar que la frontera Antártica y en suma el Continente es reclamado por los países del Atlántico Sur, como consecuencia de la herencia recibida de España y Portugal tras lograr su independencia y por ello señalamos la importancia del Tratado de Tordesillas.

Por otra parte, no todas las porciones de la Tierra están sujetas a las mismas normas internacionales, ni todos los expertos consultados coinciden en ellas. No obstante, para fundamentar los derechos, especialmente, los Antárticos, los países que reclaman territorios deben expresar sus peticiones fundamentadas en doctrinas que el derecho internacional dé por válidas.

El aislamiento antártico, debido entre otras circunstancias: a la dificultad de la navegación de los mares que circundan y a sus condiciones meteorológicas, confieren al Continente una singular importancia geopolítica y una muy especial al estrecho de Drake, comprendido entre el cabo de Hornos y la Península Antártica (de una anchura aproximada de 400 millas náuticas), su profundidad y la existencia de iceberg hacen la navegación en superficie y bajo el mar muy complicada.

En estos momentos el interés mundial por la Antártida es mayor que nunca. La Antártida se encuentra suspendida entre dos eras: la del nacionalismo competitivo y la del internacionalismo cooperativo. No es un simple lugar geográfico, sino que forma parte de una fase de la historia de la Tierra. Ninguna parte del mundo presenta tan claramente el pasado y el futuro del sistema internacional actual.

En definitiva como afirma S. Bernard Cohen: “Su visión estratégica solo puede expresarse en términos globales y en función de su situación geográfica, movimiento y elementos políticos sociales ( recursos, científicos, comerciales) que existen en el área”.

Científicas

La Antártida presenta notables contrastes con los demás Continente, incluso con el Ártico, y encierra valores de extraordinaria importancia. La investigación científica en la Antártida no solo tiene interés local. La influencia de los procesos allí generados o registrados, se extienden a toda la tierra. Se trata, además, de un valioso laboratorio natural, donde pueden estudiarse numerosos procesos que intervienen en la dinámica global de la geosfera, la hidrosfera y la atmósfera.

La extensa superficie, tanto continental como marina, recubierta de hielo y las fluctuaciones del mismo, juegan un papel fundamental en los balances de masa y energías que, procedentes de la radiación solar, llegan a la tierra.

Logísticas

Las dificultades notables que presenta la Antártida para aquel que pretenda desplazarse o vivir en el continente blanco pueden llegar a ser insalvables, lo que da lugar a que sea la logística la actividad fundamental para garantizar la vida y movimiento en el área.

Un planteamiento aceptable para la actuación en el área exige en primer lugar contar con los medios adecuados que faciliten la aproximación, aviación de ala y de hélice, buques adecuados con capacidad para navegar en zonas donde aparecen hielos constantemente y medios terrestres que permitan, en definitiva, el transporte y posterior asentamiento en las condiciones ambientales referidas anteriormente. Las Fuerzas Armadas, pueden aportar tecnología propia para facilitar el movimiento y estacionamiento en la Antártida a un coste razonablemente eficaz de medios y hombres.

El Tratado Antártico

A comienzos del siglo XX en los diferentes documentos geoestratégicos escritos antes de 1961 se había reconocido la necesidad de establecer un posible acuerdo para aclarar la situación del continente blanco. Siete países habían formulado oficialmente reclamaciones unilaterales sobre parte de las tierras y hielos antárticos: Argentina, Australia, Chile, Francia, Noruega, Reino Unido y Nueva Zelanda; que habían llegado a convertirse en un problema entre los Estados ya situados, por diferentes razones, en el área. Todas las reclamaciones tienen forma de cuña con vértice apoyado en el Polo Sur, con la particularidad que: Argentina, Chile y Reino Unido, superponen sus reclamaciones teniendo como eje la península antártica. Solo una extensión de aproximadamente el 15% del territorio no ha sido reclamada todavía..

En los primeros días del mes de diciembre de 1959 se pone en marcha el Tratado Internacional sobre la Antártida, que pone fin a una larga historia de desencuentros, muchos de estos heroicas reclamaciones territoriales y pretensiones de diversa índole las cuales terminaron siendo encausadas por la voluntad de las entonces dos superpotencias: Estados Unidos y la URSS.

La piedra angular del Tratado es su artículo IV, que reconoce que la cuestión de soberanía es insoluble. Su ambiguo significado se ha venido interpretando de diferentes maneras, cabe definir al continente como terra communis para toda la humanidad, o bien como terra nulliusexcluyendo para todos la propiedad de éste.

Los principios básicos del Tratado de Washington, que entró en vigor el 23 de junio de 1961, son claros: Utilización permanente y exclusiva del continente para fines pacíficos; Duración indeterminada y congelación de todas las reclamaciones territoriales, desmilitarización del continente; Actividad científica responsable y transparente como criterio básico para participar en el tratado que queda abierto a todos los países miembros de las Naciones Unidas que acepten o cumplan en su caso, dichos principios.

A este Tratado se han ido uniendo otros instrumentos de Derecho Internacional entre los que ocupan un lugar central el acervo de reglas constituidas por las decisiones, recomendaciones y medidas, de las reuniones consultivas de las partes que tienen ese carácter en el tratado. Como consecuencia de estas reuniones se han creado otros instrumentos legales que intervienen en el control internacional de los asuntos relacionados con la Antártida, tales como convenciones, convenios y protocolos. El tratado consta de un preámbulo y catorce artículos. El Gobierno de los Estados Unidos de América es el depositario del Documento. Su área de aplicación se refiere a la situada al sur del paralelo 60 grados latitud Sur, denominado de convergencia antártica.

La paulatina ampliación de normativa estaba ya prevista en el Tratado (artículo IX) que preveía para el futuro reuniones periódicas de las partes contratantes en las que sus representantes, entre otras actividades, deberían formular, considerar y recomendar medidas para promover los principios y objetivos del Tratado. Debido a ello las partes se han sentido capacitadas, no solo para controlar de varias formas el cumplimiento del Tratado, sino también para reforzarlo jurídicamente mediante acuerdos que han ido detallando y articulando diversos aspectos dentro del ámbito de su aplicación.

Hasta la fecha, el Tratado se ha ido reforzando a través de los siguientes instrumentos jurídicos:

Convención de Londres para la Conservación de las Focas Marinas, año 1972.

Convenio de Canberra para la conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, año 1980.

Convención de Wellington para la Reglamentación de las Actividades sobre Recursos Minerales Antárticos, año 1988.

Protocolo de Madrid sobre Protección del Medio Ambiente, año 1991.

A los anteriores instrumentos podrían añadirse otros de ámbito más amplio, pero que han sido utilizados para dictar normas concernientes a la Antártica como la Convención Internacional de la pesca de la ballena que data de1946, y en cuyo marco se celebró en 1994 un acuerdo por el que la Comisión Ballenera Internacional creaba un santuario de ballenas en el océano Antártico, entre los paralelos 40 y 60 grados de latitud Sur, con la oposición de Japón.

La Antártida se convierte así en el primer continente administrado colectivamente y completamente desmilitarizado. Al grupo inicial de 12 países firmantes se han ido sumando otros muchos hasta aproximarse hoy día a los cincuenta, ostentando la mitad el carácter de Parte Consultiva. España se adhirió al tratado en 1982 y posteriormente en 1989 adquirió el estatus de parte consultiva, es decir miembro ejecutivo (de pleno derecho) del Tratado.

Es importante poner en consideración que el artículo primero establece que el Continente se utilizará solamente con fines pacíficos y prohíbe toda medida de carácter militar, como el establecimiento de bases y fortificaciones militares, y la realización de maniobras y pruebas militares. No excluye sin embargo la presencia y actividad de equipo y personal militar, siempre exclusivamente en calidad de apoyo a investigaciones científicas, o de cualquier otro fin pacífico en consonancia con los principios del Tratado.

El Protocolo de Madrid

Este acuerdo es el más importante desde la firma del tratado Antártico. Recibe esta denominación porque fue firmado previo acuerdo, en el que tuvo parte muy activa la Diplomacia española en Madrid el 4 de octubre de 1991, por los entonces 26 Estados, Partes Consultivas. Entró en vigor el 14 de enero de 1998 después que hubiera depositado los instrumentos de ratificación el último de ellos Japón.

Consta el Protocolo de 26 artículos que se completan mediante un apéndice sobre arbitraje y cuatro anexos que, de acuerdo con su artículo 9, constituyen parte integrante del mismo, ya que sirven para desarrollar, detalladamente aspectos incluidos en este Protocolo.

Merece especial mención su artículo 3 en que las partes se comprometen a la protección global del medio ambiente antártico, y de los ecosistemas dependientes y asociados. Las partes consultarán y cooperarán con las partes consultantes para hacer compatibles las decisiones con los otros componentes del Sistema del Tratado Antártico, artículo 5. Incluye el protocolo en su artículo 7 la prohibición de la explotación de los recursos minerales en la Antártida. Con una moratoria de cincuenta años.

Articulación de la actividad antártica española

Los aspectos que interesa destacar en este apartado y que son los pilares fundamentales que permiten la investigación en la Antártida con garantías, son los siguientes.

Primero: Nuestra comunidad científica ha adquirido, y en cierto modo transmitido, una considerable experiencia antártica, existiendo contactos y antecedentes de cooperación con investigadores e instituciones de diversos países

Segundo: Existe una acumulada experiencia técnica y operativa española en el área, imprescindible para actuar fuera y en el entorno de la Bases adecuadamente en las difíciles condiciones ambientales del continente helado.

Tercero: España está representada en los principales focos internacionales antárticos, así como en la mayoría de las instancias científicas mundiales y universitarias, al mismo tiempo la integración en las organizaciones de Seguridad y Defensa de Europa y la plena coincidencia con los postulados de las Naciones Unidas, hacen que las FAS participen en misiones de todo tipo que la comunidad internacional les ha encomendado hasta hoy o bien nuestro Gobierno y en la podemos incluir las Antárticas siempre dentro del Tratado.

De los diferentes puntos de vista para articular el apoyo a la ciencia y a la logística, España se posiciona junto a los países iberoamericanos miembros consultivos del Tratado donde el apoyo militar es claro, sin obviar la colaboración con otros Estados, que tienen otro punto de vista para el apoyo, pero que no descartan el empleo de medios militares como ocurre con Estados Unidos.

La actividad antártica se basa en las posibilidades de investigación y logísticas que le proporcionan dos Bases, la Juan Carlos I, situada en la Isla de Livingston y gestionada por el CSIC y Gabriel de Castilla, situada en la Isla de Decepción y gestionada por el ET y el buque antártico Hespérides. Y cuya dotación y dependencia técnica corresponden a la Armada completando así el despliegue en el gigante blanco.

Desde 1996 nuestro país ha articulado sus elementos de organización para garantizar la mayor eficacia en todos los foros antárticos.

Éstos son:

La Comisión Interministerial de Ciencia Y Tecnología, asume las funciones de Comité Antártico Español, y su presidente es la autoridad antártica nacional.

Comité Polar Español que es la autoridad ejecutiva a través de su Secretario auxiliado por los vocales siguientes: Ministerios de Educación, de Exteriores, Medio Ambiente, de Defensa (dos vocales: Armada y E. Tierra), Agricultura e Industria. La Oficina de Ciencia y Tecnología (OCT) coordina la acción investigadora de nuestros científicos.

Mención especial debe hacerse al BIO Hespérides cuya Comisión de Gestión está presidida por la Oficina de Ciencia y Tecnología (control de la investigación antártica) con los vocales correspondientes a los ministerios antes citados menos el vocal del ET. Y añadiendo el comandante del buque.

Gracias al esfuerzo realizado por numerosas personas pertenecientes a la investigación española y a las Universidades Nacionales, a organizaciones como el Instituto Oceanográfico Español y a las Fuerzas Armadas, nuestro país tiene hoy una digna representación tanto en lo que se refiere a las actividades en el Continente Blanco como a la presencia en los foros internacionales donde se discute y se decide el futuro de nuestro querido continente.

Papel de las FAS. En el ambiente antártico

La característica fundamental de la investigación (científica, técnica y logística) en la zona es el riesgo el cual ha de asumirse, este está ocasionado por el lugar geográfico donde se desarrolla y el desconocimiento de las particularidades existentes en cada punto de esas latitudes.

Se trata por lo tanto en la mayoría de los casos de los de una actividad multidisciplinar(científica, técnica y logística) donde el peligro, ha de ser considerado por las Autoridades responsables de los Programas Científicos y los Investigadores desplazados al área,

Una vez puestos en marcha los programas antárticos por las autoridades competentes y realizadas ya más de 25 campañas podemos definir las posibilidades de apoyo logístico a la investigación, que pueden ofrecer las Fuerzas Armadas,

La capacidad de cualquiera de los Ejércitos abarca por disponer de personal especializado en su organización operativa: A desembarcos de material, señalización y ayudas a la navegación aérea, así como personal capacitado para la vida y movimiento en circunstancias difíciles que garanticen la seguridad de los expedicionarios antárticos y sus movimientos fuera de base en sus trabajos de campo, es muy destacada.

La aptitud para el diseño y fabricación de barracones y contenedores que soporten las inclemencias del clima del continente blanco, es otro factor de apoyo a la acción antártica de los Ejércitos de España, con la posibilidad de aportar tecnologías adquirida en otros escenarios como los habidos en las misiones de paz. Todo lo anteriormente expresado se conjuga en el establecimiento de la base Gabriel de Castilla donde su construcción y mantenimiento son el mejor ejemplo.

Como hemos dicho en apartados anteriores los fondos marinos en la Antártida son poco conocidos, y las cartas que existen no siempre reúnen las condiciones ideales para la localización geográfica de los accidentes. Ello hace que, conjuntamente con la existencia de hielo en sus aguas, la navegación se haga difícil y peligrosa. La Armada ha levantado cartas de navegación en las zonas de la isla de Livingston que afecta a la base Juan Carlos I y en las zonas de navegación frecuente para la realización de trabajos de geología marina, oceanografía física y geofísica, en especial en la isla de Decepción.

El apoyo de expertos sanitarios (médicos y especialistas en enfermería) para la selección de los participantes en las actividades científicas y de apoyo en la Antártida, la atención médica in situ, así como el aprovechamiento de las instalaciones hospitalarias en Madrid o Barcelona para los reconocimientos previos a la partida, son también oportunidades a aprovechar en bien de la salud y seguridad de los expedicionarios.

Con objetivos similares a este tipo de adaptación se han realizado estudios sobre comportamiento cardiovascular en situaciones de esfuerzo prolongado (Especialistas Médicos de H. Gómez Ulla) y una investigación sobre alteraciones bioquímicas de la sangre en ambientes de frío extremo (Especialistas Médicos antigua Policlínica Naval). Con lo cual se incorporan a la investigación en el continente blanco las posibilidades de las FAS y el trabajo científico.

Las redes de comunicaciones entre bases y con España son otro de los apoyos posibles, el enlace con el Regimiento de Ingenieros Transmisiones de Prado del Rey, Madrid, es muy útil y se ha realizado con éxito desde la base Gabriel de Castilla. Así como desde las instalaciones de la Armada en España y el buque Hespérides y las bases Gabriel de Castilla y Juan Carlos I.

La formación en las particularidades, dificultades y supervivencia en la zona, con cursos a desarrollar en España por personal cualificado, como el Grupo de Alta Montaña de la Escuela Militar de Montaña, el cual tiene en su historial el haber pisado los tres polos de la tierra (Polo Norte y Sur y el Everest).

La posibilidad de investigaciones que permitan la ayuda a los científicos y en suma a todo aquel que se desplace por el continente, en especial en materiales y equipo así como en cartografía de áreas determinadas, constituye un sentido práctico de nuestra investigación, que está muy desarrollado, entendemos siempre que deben explotarse rápidamente los resultados en beneficio de la propia institución y de las del Estado que los soliciten.

Futuro de las actividades antárticas

La presencia española en la Antártida es hoy día un hecho evidente, necesitando, no obstante, que no decaigan los entusiasmos de personas e instituciones: se ha hecho mucho, se han consolidado las campañas en el continente blanco, se ha entrado y muy favorablemente en los organismos que el Tratado propicia y nuestra voz se escucha con atención en todos los foros antárticos, pero hemos de hacer muchísimo más y las Fuerzas Armadas pueden apoyar este esfuerzo conjuntamente con el resto de las instituciones públicas y privadas interesadas en el tema.

Si en su día surge la necesidad del salto al continente con la posibilidad de estacionamiento propio, se planteará la necesidad de apoyos más selectivos y de mayor preparación técnica, en este caso creemos que las Fuerzas Armadas disponen del personal y medios adecuados que enumeramos a continuación:

Capacidad para diseñar equipos individuales y colectivos (resistencia térmica, buen comportamiento al uso, etc.).

Posibilidad de formar equipos de trabajo con otros científicos

Apoyo de equipo y material (radio, vehículos embarcaciones de aproximación a playas, helicópteros etc.).

Apoyo a las infraestructuras (barracones de aluminio, material de campamento portátil, etc.).

Investigaciones científicas en las áreas de la alimentación, sanidad, geodesia, etc.

La tecnología nacional se encuentra a buen nivel de desarrollo en equipos y materiales para el frío, y como es lógico deseando presentar sus productos allí donde puede competir con las fabricaciones extranjeras y aprovechar lo que de escaparate representa, el continente blanco, debemos tenerlo en cuenta para su explotación logística

Las nuevas tendencias de actuación de las investigaciones antárticas se encaminan también a la cooperación logística de transportes y asentamientos internacionales, aquí podemos aportar apoyos y asesoramiento técnico en programas de cooperación especialmente en esos dos factores, en bases multinacionales y de acuerdo con la especial preparación técnica de nuestro personal militar en general y particular como: mecánicos, transmisiones, personal sanitario y otros.

Existe la posibilidad de aprovechar instalaciones de otros países (bases fijas) para lanzar campamentos móviles radiales a determinados puntos del continente por tiempo limitado y que las nuevas condiciones derivadas del protocolo de Madrid auspician sobre nuevos asentamientos.

Pedro Ramírez Verdún

Coronel de Infantería ( R )